..nacido animal..para crecer como individuo, pero mejorar como persona y morir como ser humano....
domingo, 20 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
ISLANDIA, La ReVoLuCiÓn SILENCIOSA DEL PUEBLO!
Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI. Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas. Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008. ¿Adivináis de qué país se trata? Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010). Se trata de Islandia, donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución. Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos. Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frivolamente y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo? Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de Planeta S.A.
Esta es, brevemente, la historia de los hechos:
•A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país. El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido. A Landsbanki le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público. Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.
•El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.
•Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.
•El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.
•A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.
•Mediante una ley ampliamente discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.
•En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.
•El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.
•A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur Einarsson.
•En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país. Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.
•Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic Modern Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU y el paraíso para Wikileaks.
Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión. ¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos? ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no. Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal. O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización de las pérdidas con recortes sociales y precarización de las condiciones laborales. Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio. Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.
Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, en el que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios. Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca. También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto. Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza . Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.
El país ya iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero, por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión. Y ojalá ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europade los pueblos.
miércoles, 23 de febrero de 2011
LA DECLARACIÓN DE VIENA
INTERNATIONAL CENTRE FOR SCIENCE IN DRUG POLICY
Antonio Escohotado (Madrid, 1941) es jurista, filósofo y sociólogo. Ha traducido, entre otros, a Hobbes, Newton y Jefferson y ha publicado más de una docena de libros, entre los que destacan Realidad y substancia (1986), Filosofía y metodología de las ciencias (1987), El espíritu de la comedia (1991), Rameras y esposas (1993) y Retrato
del libertino (1998). Su Historia general de las drogas, publicado por primera vez en 1989 en tres volúmenes, es ya un clásico de de consulta obligada para cualquier interesado en acumular elementos de juicio sobre esta cuestión.
En nuestra cultura sólo el alcohol, el café y el tabaco se han refinado hasta niveles de artesanía, ofreciendo al usuario un amplio margen de elección entre calidades y variantes. Además de inducir continuas mutaciones genéticas, las bebidas construyen y destruyen, desatan ternura y desatan ira, acercan y alejan a los individuos de lo que son y de sus seres amados y odiados. Más modesto en dones —sin un Dioniso-Baco, generoso y cruel como patrono— el café despierta y apoya el esfuerzo de la vigilia, contrarresta él embotamiento vinoso y sólo pasa la factura del insomnio, sumada a trastornos cardíacos, gástricos y hepáticos. El tabaco, quizá la más adictiva de las drogas descubiertas, sigue tentando a quienes lo abandonaron lustros y décadas después, presto a devolver esa imperceptible sedación/estimulación ligada a una coreografía de gestos y pequeñas servidumbres (encendedor, cenicero, paquete, una mano inútil por ocupada) que llenan los instantes vacíos de cada momento vivido.
A lo que aclaré en las páginas iniciales de este libro sólo puedo añadir que rechazar el índex farmacorum prohibitorum me ayudó en el camino del autoconocimiento y el goce, a veces mucho, aunque no lo bastante pronto como para rehuir algunos de los fármacos promovidos. Mi hábito son los cigarrillos; y si falta el tabaco en lo antes examinado fue porque no me siento imparcial, sino vicioso. Como las demás drogas me resultan prescindibles, poseen un valor espiritual incomparablemente más alto.
Sólo hace poco comprendía que la nicotina es una droga esencialmente benéfica, eficaz para prevenir o mitigar varios males (entre ellos el de Alzheimer), cuyos efectos adversos no derivan de ella, sino de los alquitranes aparejados a ingerirla en forma de pipas, cigarros o cigarrillos, mediando una combustión.
Lícita o ilícita, toda sustancia capaz de modificar el ánimo altera la rutina psíquica, y rutina psíquica se confunde a menudo con cordura; vemos así que el abstemio acude puntualmente al psiquiatra para recibir camisas de fuerzas químicas —los decentes neurolépticos—, y la sobria dama a recibir como ansiolíticos unos toscos simulacros del opio. Sin embargo, no conozco catadores de vino que sean alcohólicos, ni gastrónomos que devoren hasta la indigestión. Lo común a ambos es convertir en arte propio una simple costumbre de otros.
A pesar de sus promesas y sus realidades, la actual bioquímica no puede por sí sola encontrar o recobrar la vida, como tampoco —o más bien mucho menos— pueden lograrlo la dietética o la gimnasia. Pero esa evidencia no la omite el proyecto de una ilustración farmacológica. La omite precisamente quien alimenta tinieblas, y en su cinismo sugiere como «paraíso» (culpable o inocente) alguna ebriedad. Caras de una misma moneda imaginaria, ni el paraíso ni el infierno hacen justicia a esa humilde pero real aventura de sufrir y gozar los deseos, a medio camino siempre entre la resignación y el cumplimiento.
La ilustración observa ciertos compuestos que —empleados razonablemente— pueden otorgar momentos de paz, energía y excursión psíquica. Su meta es hacerlos cada vez más perfectos en sentido farmacológico, y a quien los usa cada vez más consciente de su inalienable libertad. En otras palabras, su meta es la más antigua aspiración del ser humano: ir profundizando en la responsabilidad y el conocimiento.
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El 23-F, un “golpe de timón” en la transición política
| 23-02-2011 |
Viento Sur
“Dejémoslo como está, sin agitar la historia ya calmada (...) En ocasiones ‘el que busca afanosamente la verdad, corre el riesgo de encontrarla”. Sabino Fernández Campo,
“El rompecabezas del 23-F”, en XXV años de Rey, número extraordinario de ABC, noviembre de 2000, p. 33.
Muchas son las versiones escritas que han ido circulando sobre lo ocurrido en torno a la jornada cuyo trigésimo aniversario recordamos ahora, pero de ninguna de ellas, tampoco de la exhaustiva e interesada “crónica-ensayo” de Javier Cercas (quien reconoce que no pudo contar con la grabación de las conversaciones telefónicas en la tarde y la noche de ese día entre los ocupantes del Congreso y el exterior), nos podemos fiar.
Detrás de ese ocultamiento está sin duda y sobre todo la mitificación del papel del Rey como “salvador de la patria”, pero también la firma de un acuerdo (el “pacto del capó” ) con los golpistas que marcaba límites al juicio al que fueron más tarde sometidos y prometía poner “orden en las autonomías”.
El 23-F se dio en una coyuntura en la que la transición política iniciada a partir de finales de 1976 seguía abierta: el aparato de Estado heredado del franquismo se mantenía incólume (basta recordar que a los que habían protagonizado, entre ellos Tejero e Ynestrillas, un proyecto golpista llamado “Operación Galaxia” en noviembre de 1978, se les había condenado a poco más de varios meses de arresto), la izquierda había triunfado en las elecciones municipales y las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas avanzaban en las autonómicas, mientras seguía intensificandose la acción armada de ETA. Todo esto contribuía a mostrar la debilidad del gobierno Suárez y del conglomerado de fracciones que era su partido, la Unión de Centro Democrático (UCD). En esas condiciones distintas tramas se fueron gestando desde diversos frentes, empezando por la extrema derecha, la jerarquía militar y la Alianza Popular de Fraga, continuando con la UCD y el propio Rey y acabando con personajes del PSOE e incluso del PCE, partidario de un “gobierno de concentración”.
Como mediador entre todas ellas un nombre destacaba: el de Alfonso Armada, amigo del Rey y enemigo de Suárez, cuya dimisión el 29 de enero facilitó el nombramiento de aquél el 12 de febrero por Juan Carlos I como segundo Jefe del Estado Mayor. Su proyecto, llamado “Operación De Gaulle”, se inspiraba en el que este general había protagonizado en 1958 en Francia: o sea, un golpe “legal” que pudiera basarse en el artículo 99 de la nueva Constitución española, según el cual la propuesta de candidato a presidente del gobierno por parte del Rey no exigía que esa persona fuera miembro del parlamento o del partido más votado.
Se trataba de una “operación cívico-militar” que tenía que ponerse en marcha antes del final de la votación del candidato a nuevo presidente del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, y para ello debía contar con los sectores golpistas “impacientes” que representaban Tejero y Miláns del Bosch y la prensa de extrema derecha. Armada se presentaría entonces como el personaje capaz de erigirse en alternativa al “vacío de poder”. Sin embargo, la forma estruendosa que tomó la ocupación del Congreso por Tejero (fue clave la retransmisión en directo por radio del tiroteo) y las reticencias que éste y Milans presentaron a la propuesta de gobierno cívico-militar de Armada complicaron una acción que, pese a las vacilaciones del Rey durante largas horas, al final se vio frustrada cuando éste salió de madrugada en TV desautorizando el golpe.
Difícilmente sabremos algún día con certeza los pros y los contras que manejó Juan Carlos I durante esos momentos decisivas y que le llevaron finalmente a no avalar a su amigo Armada. Parece verosímil la tesis de que, además de los consejos de su pariente griego Constantino, víctima de una experiencia similar, su previsión de que, una vez frustrada por Tejero la variante constitucional de “golpe blando”, corría el riesgo de verse arrastrado por el fracaso de la versión “dura” que se estaba imponiendo le condujo a desautorizar la intentona; pese a ello, no dejaría de mostrar sus dudas hasta el final, como luego se pudo comprobar en el telegrama que envió esa misma noche a Milans y en el que le decía: “ya no me puedo volver atrás”.
Hay dos aspectos de esa jornada que no podemos dejar pasar por alto. Uno es el que se refiere al comportamiento de determinados e influyentes actores: la Conferencia Episcopal, que estaba reunida ese mismo día, no dijo ni una sola palabra en contra del golpe y la CEOE también mantuvo silencio hasta que apareció el Rey en la TV. En cuanto a Estados Unidos, la respuesta del entonces secretario de Estado, Alexander Haig, fue la de declarar que se trataba de “un asunto interno” ... del que estaba al tanto.
Más lamentable fue el comportamiento de la mayoría de la izquierda y de las organizaciones sociales: pese a que hubo en un primer momento llamamientos a la Huelga General en lugares como Madrid y Catalunya por parte de CC OO o por UGT en Alava y Asturies y por distintas organizaciones en Euskadi y no faltaron paros de una y dos horas en un número nada despreciable de empresas, muy pronto fueron desautorizados por sus direcciones y por la del PCE, obedeciendo así a la petición del gobierno en funciones que se acababa de formar. Sólo una minoría de militantes de esas formaciones y de la izquierda radical se movilizó alrededor del Congreso y en distintas ciudades. Esa actitud desmovilizadora se sumaba a la que ya habían estado adoptando desde los Pactos de la Moncloa, pero ahora adquiría mayor gravedad a la vista de la amenaza a la frágil democracia conquistada que suponía esa intentona. Ni siquiera en las manifestaciones del día 27 esas formaciones se atrevieron a exigir la depuración de los golpistas, limitándose a santificar al Rey y a confiar en unos jueces que acabarían acotando al máximo la investigación sobre las distintas tramas civiles y militares que habían acabado confluyendo –y compitiendo- en aquella jornada.
Poco después llegarían la entrada en la OTAN, la ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA) y un nuevo “pacto social” (el Acuerdo Nacional de Empleo), todos ellos destinados a querer cerrar definitivamente la “inmaculada transición”. La llegada de los “jóvenes nacionalistas españoles” del PSOE en octubre de 1982 confirmaría la posibilidad de “alternancia” en el gobierno sin alterar por ello, pese a la incertidumbre sobre el referéndum de la OTAN en marzo de 1986, el poder del bloque social dominante y su “integración” en “Europa”.
Jaime Pastor forma parte de la redacción de VIENTO SUR
sábado, 19 de febrero de 2011
EL HUMILDE BURRO.....
... DEL hijo de la gran puta del BORRACHO DE CRISTOBAL que me ordena, cuando muera él: "...mira niño como el jimmy se coma las cabras...si puede ser, tu sabes....¿quiéres un cigarro?....pues me entierras en mitad de una viña...a ver si así uno pilla algo más....¿me entiendes?"
EL GALLINERO: Gallinas negras, marrones y blancas. Quince pollos de cría o engorde. Dos gallos pequeños o llamados mininis. Un gran gallo para pisar (amo del corral). Y dos codornices chinas hembras que buscan macho codorniz chino. Falta una coneja preñá que está en negociación...y nada, esto solo acaba de empezar.
Después de horas de paciente y humilde quehacer cortando hierros/soldando/nivelando ya nacen las plantas de tomates, pimientos, habichuelillas y ¿sandias y melones? esta apuesta personal última es cosa de mi tío miguel; que no sé los resultados que dará.
Por cierto, hoy segundo día de la última luna llena del único invierno que tiene este único año 2011...al mediodía, cogiendo vinagritos para las gallinas, y a más de 22 días para la llegada de la primavera, el hervidero de abejas y avispas que flotaban entre las flores amarrillas del vinagrito exagerado me parecida...y el inmenso círculo de la primera noche de luna llena de la última luna llena del único invierno que tiene este único año 2011, pienso yo que es indicio y me da la corazonada de que, tal vez, llueva poco esta primavera.....no sé.
jueves, 17 de febrero de 2011
John Steinbeck
«Y los grandes propietarios, los que deben ser desposeídos de su tierra por un cataclismo, los grandes propietarios con acceso a la historia, con ojos para leer la historia y conocer el gran hecho: cuando la propiedad se acumula en unas pocas manos, acaba por serles arrebatada. Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos»,
(John Steinbeck – Las uvas de la ira).
John Steinbeck escribió su obra maestra Las uvas de la ira con 37 años, en 1939, al final de la Gran Depresión. Steinbeck obtuvo el Premio Nobel y el Pulitzer. John Ford hizo después una adaptación clásica al cine en 1941, con Henry Fonda. Es considerada como unas de las mejores 25 cintas en la historia de EE.UU. El libro fue también uno de los más prohibidos en la historia de ese país. Steinbeck fue estigmatizado como comunista y anticapitalista por mostrar apoyo a los trabajadores pobres. Algunas cosas nunca cambian, y los intereses acaudalados que controlan los medios tratan de alejar la culpa de nuestra depresión actual de sus actos fraudulentos. La novela representa una crónica de la Gran Depresión y un comentario sobre el sistema económico y social que la causó. La obra de Steinbeck sobre los trabajadores pobres reverbera con el pasar de las décadas. Escribió la novela en medio de la última Cuarta Crisis. Sus temas de la inhumanidad del hombre hacia el hombre, la dignidad e ira de la clase trabajadora, y el egoísmo y codicia de la clase acaudalada parecen verosímiles en la actualidad.
Steinbeck se convirtió en el campeón de la clase trabajadora. Cuando decidió escribir una novela sobre la difícil condición de los trabajadores agrícolas migrantes, tomó muy en serio su tarea. Para prepararse, vivió en una familia de trabajadores agrícolas y viajó con ellos a California. Setenta años después, las difíciles condiciones de la clase trabajadora son las mismas. Si Steinbeck estuviera vivo en la actualidad, viviría con una familia de trabajadores de la industria automovilística de Michigan en viaje a la fantasilandia de la energía verde, donde los automóviles se mueven con maíz y luz solar. La clase trabajadora soportó la carga principal de la Gran Depresión en los años treinta y soporta la carga de nuestra actual Enorme Depresión. Steinbeck sabía hace setenta años quiénes eran los culpables. Sabemos quiénes son los culpables en la actualidad. Son los mismos. Los intereses bancarios acaudalados causaron la Gran Depresión y crearon el desastroso colapso que hasta ahora ha destruido 7 millones de puestos de trabajo de la clase media. Steinbeck comprendió que la clase trabajadora pobre de este país tenía más dignidad y compasión por el prójimo que cualquier banquero de Wall Street a la busca de enriquecimiento a costa de la clase trabajadora.
La lamentable situación apremiante del trabajador agrícola estadounidense no comenzó con la caída de los mercados bursátiles en 1929. Las semillas de la destrucción fueron plantadas antes y durante la Primera Guerra Mundial. La automatización mediante la tecnología permitió cultivar más tierra. Los precios agrícolas aumentaron debido a la fuerte demanda mundial, llevando a los agricultores a aumentar drásticamente los cultivos. Al aumentar los precios de los productos agrícolas básicos, los agricultores cayeron en la clásica trampa en la que cayeron los compradores de inmensas y pretenciosas casas nuevas desde 2000 hasta 2006. Los agricultores incurrieron en inmensas deudas para adquirir más tierras y equipos agrícolas ya que los bancos locales estaban dispuestos a alimentar sus ilusiones con préstamos.
La inhumanidad del hombre hacia el hombre.
"Siempre me pareció extraño que las cosas que admiramos en los hombres, la bondad y la generosidad, la franqueza, la honestidad, la comprensión y el sentimiento acompañan al fracaso en nuestro sistema. Y esos rasgos que detestamos, nitidez, codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, interés personal, son los rasgos del éxito. Y mientras los hombres admiran la calidad de las primeras, les gusta el producto de la segunda", John Steinbeck.
La Reserva Federal fue creada por banqueros para beneficiar a banqueros. La Reserva Federal compró 1.100 millones de dólares en valores del gobierno desde febrero a julio de 1932, lo que hinchó su cartera hasta los 1.800 millones. Las reservas totales de los bancos sólo aumentaron en 212 millones de dólares, pero sucedió porque la población estadounidense perdió confianza en el sistema bancario y comenzó a guardar más dinero en efectivo, un factor que estaba en gran parte fuera del control del Banco Central. La posibilidad de una estampida bancaria llevó a los banqueros locales a ser más conservadores al prestar sus reservas, y fue la causa de la incapacidad de inflar de la Reserva Federal. Desde su creación entre bastidores en una medianoche de 1913, la Reserva Federal, propiedad de los bancos, ha tratado de beneficiar a sus dueños, los grandes intereses bancarios de Wall Street y sus protectores políticos en el Congreso. La clase trabajadora nunca ha sido otra cosa que organismos hospedadores utilizados por los parásitos para gravarlos y engatusarlos a fin de que se endeuden.
Desde la adopción de la tarjeta de crédito a gran escala a finales de los años sesenta, el papel de los banqueros y de la deuda en nuestra sociedad ha crecido incansable e implacablemente. A mediados de los años ochenta fue demasiado tarde para echar marcha atrás, cuando el sector financiero sobrepasó al sector manufacturero en importancia relativa para nuestra economía. Actualmente, los beneficios generados por los banqueros mediante la venta de deuda a la clase media, la creación de derivados para estafar viudas y fondos de pensiones, y el manejo de sus instituciones como casinos espídicos subidos al apalancancamiento financiero representan un 21,5% del PIB. Los beneficios de manufacturas ascienden ahora a un miserable 11,2% del PIB, mientras directores ejecutivos titanes de la industria de la General Electric, Hewlett Packard, Intel y Apple enviaron los puestos de manufactura a Asia en un noble esfuerzo por aumentar las utilidades por acción y otorgarse recompensas con paquetes de 30 millones de dólares
La elite del poder que cree que puede controlar a las masas como un titiritero maneja una marioneta debería andar con cuidado. La ira de las masas puede ser feroz y repentina. Preguntadle a Hosni Mubarak. Como Steinbeck se dio cuenta hace muchas décadas, el egoísmo descontrolado, apoyado y alentado por las autoridades, conduce a la pobreza, a la desesperación y a veces a la revolución. El falso mantra de una economía basada en el interés propio y el libre mercado es una cortina de humo propagada por los pocos con riqueza y poder para oscurecer la verdad de que han utilizado su riqueza y su poder para amañar el juego a su favor. Los que no tienen nada pueden soñar con llegar a poseer, pero las probabilidades de lograr ese sueño son actualmente minúsculas. Steinbeck distingue con mordacidad entre el egoísmo de la clase acaudalada y el altruismo de los trabajadores pobres. En contraste y en conflicto con esta política de egoísmo está la conducta de los migrantes entre ellos. Conscientes de que su sustento y supervivencia dependen de su devoción hacia el bien colectivo, los migrantes se unen –compartiendo sus sueños, así como sus cargas– a fin de sobrevivir.
Los que tienen el control tienen que mantener la división de las masas. Necesitan que los estadounidenses sean distraídos por amenazas terroristas fantasma, diferencias políticas irrelevantes, American Idol, Charlie Sheen, Lindsey Lohan y Lady Gaga. Necesitan que los estadounidenses se concentren en sí mismos. Su mayor temor es que el pueblo estadounidense se dé cuenta de que «Nosotros» podemos cambiar la dirección de este país y llevar ante la justicia a los perpetradores de crímenes contra el pueblo de este país.
El pueblo de EE.UU. tiene una alternativa. Puede continuar por un camino de apatía, egoísmo y persecución del lucro, o puede unirse con generosidad y preocupación por el bienestar del prójimo y de futuras generaciones aún no nacidas. El camino actual, forjado por una minoría de una elite privilegiada acaudalada, llevará a la destrucción de este país y a una miseria de una escala sin precedentes. Depende de cada uno de nosotros mostrar el coraje de John Steinbeck, quien sin pensar en sí mismo, se alzó contra las rocas de la condena, y se pronunció a favor de los que no tienen una verdadera voz en las salas de la justicia, o en las salas del gobierno. Al hacerlo se convirtió en enemigo del status quo político. ¿Estáis dispuestos a incurrir en la ira de los intereses creados y enfrentar sus mentiras y propaganda con la furia de vuestra propia ira en busca de la verdad? Esos sujetos están seguros de que no tenéis el coraje, la fortaleza de ánimo y la ira para derrotarlos.
miércoles, 16 de febrero de 2011
LA MITOLOGÍA DEL 18 DE JULIO DE 1936.
JOSEP FONTANA
Precisar el momento en que quienes conspiraban contra la República española optaron por sublevarse para derrocarla es importante para entender mejor sus motivos. La mitología del 18 de julio, que pretendía que la guerra se había iniciado como una respuesta a los abusos cometidos por el Gobierno del Frente Popular, ponía el acento en el asesinato de Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, para legitimar el levantamiento militar con este suceso.
Los orígenes de la revuelta, sin embargo, hay que ir a buscarlos cinco meses antes, al domingo 16 de febrero de 1936, cuando se realizaron elecciones generales en España. La jornada electoral fue tranquila, como reconocía ABC el lunes 17: “Ha llovido copiosamente en la madrugada del domingo. Las calles aparecen encharcadas. Llovizna a la hora de abrirse los colegios y esto retrae un poco a los comodones. Luego cesa de llover, no hace mucho frío y el sol aparece a ratos. A diferencia de otras elecciones, la gente ha cargado desde mediodía. Contribuyó a ello que se propagaba por todo Madrid la noticia de que la tranquilidad era absoluta. Nada de lo que amenazaban los derrotistas tuvo confirmación. Ni huelga, ni agresiones, ni escándalos. Todo el mundo votó como quiso, con absoluta libertad. Señálase este importante detalle en honor de los españoles, porque lo mismo que en Madrid ocurrió en toda España”.
Algo más había ocurrido, sin embargo, que ABC no contaba. A las tres de la madrugada de la noche del 16 al 17, cuando las primeras noticias indicaban que podía producirse una victoria del Frente Popular, José María Gil-Robles, jefe de la CEDA, el principal de los partidos de la derecha, despertó al jefe del Gobierno, Manuel Portela Valladares, para decirle que la llegada al poder de la izquierda era peligrosa y que no había otra salida que la de que Portela siguiese al frente del Gobierno y proclamase una dictadura, para lo cual podía contar con la total adhesión de las derechas, “así como de cuantos elementos representaban la estabilidad y el orden en el país”. En vista de que Portela se mostraba indeciso, Gil-Robles se puso en contacto con el general Franco, jefe del Estado Mayor, quien se puso de inmediato a conspirar por su cuenta.
Los planes de Franco incluían aprovechar su posición en el ministerio para ordenar a las regiones militares que declarasen el estado de guerra, y adueñarse del poder con un golpe militar en la capital. Según contó el propio Franco en un texto escrito en 1944: el lunes 17 de febrero “convocó a aquellos generales que le habían expuesto en otras ocasiones su disgusto y necesidad de un movimiento para evitar que el Frente Popular se hiciese con el poder”. Contaba con los generales Goded y Del Pozo, y “con otros dos jefes de unidades armadas de cuya incondicionalidad (sic) no dudaba”. Pero “no tardaron estos generales en regresar de sus gestiones con la cabeza baja”. Los jefes de la guarnición de Madrid consideraban que la oficialidad no secundaría en frío un movimiento contra los poderes constituidos, si la Guardia Civil y los guardias de asalto no tomaban parte en él. Esta es la razón que explica que Franco hiciese todavía otro intento, tratando de convencer al general Pozas, inspector general de la Guardia Civil, para que se sumase a la sublevación.
El martes 18 de febrero Pozas acudió a ver a Portela para denunciarle “que los generales Franco y Goded están dando instrucciones desde el Ministerio de la Guerra para que los militares declaren el estado de guerra y se apoderen del Gobierno”. Portela se mostró indignado, pero no hizo nada. Lo único que deseaba en aquellos momentos era abandonar el poder cuanto antes, de modo que decidió dimitir de inmediato, sin aguardar siquiera a que concluyera el escrutinio de los votos. Muchos gobernadores civiles hicieron lo mismo y las provincias quedaron sin autoridades, con la gente echándose a la calle.
Ante semejante vacío de poder los vencedores se vieron obligados a hacerse cargo del Gobierno de inmediato, de modo que el jueves 20 de febrero se celebró el primer consejo de ministros, en una difícil situación que Azaña describía con estas palabras: “Continúan los alborotos en algunos puntos de Andalucía y Levante. En Valencia hay un lío tremendo por la sublevación de los presos de San Miguel de los Reyes. Han quemado parte del penal. Están revueltos los presos comunes y los políticos, que han caído como en rehenes de aquellos. En Alicante han quemado alguna iglesia. Esto me fastidia. La irritación de las gentes va a desfogarse en iglesias y conventos y resulta que el Gobierno republicano nace, como el 31, con chamusquinas. El resultado es deplorable. Parecen pagados por nuestros enemigos”.
En estas condiciones comenzó a gobernar el Frente Popular, mientras los militares que habían tratado de impedir que llegase al poder seguían preparándose para derribarlo cuanto antes. Lo que está claro es que el 17 de febrero de 1936, cuando Franco realizó su primer intento de sublevación militar, no había ocurrido todavía nada que lo justificase. La Guerra Civil española no se hizo ni contra los “desmanes del Frente Popular”, ni contra la inexistente “amenaza” del comunismo, sino contra el programa de reformas de unos republicanos moderados que no amenazaban más que los privilegios injustos de unas clases dominantes que obstaculizaban el progreso del país.
Josep Fontana es historiador
Ilustración de Mikel Casal
Precisar el momento en que quienes conspiraban contra la República española optaron por sublevarse para derrocarla es importante para entender mejor sus motivos. La mitología del 18 de julio, que pretendía que la guerra se había iniciado como una respuesta a los abusos cometidos por el Gobierno del Frente Popular, ponía el acento en el asesinato de Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, para legitimar el levantamiento militar con este suceso.
Los orígenes de la revuelta, sin embargo, hay que ir a buscarlos cinco meses antes, al domingo 16 de febrero de 1936, cuando se realizaron elecciones generales en España. La jornada electoral fue tranquila, como reconocía ABC el lunes 17: “Ha llovido copiosamente en la madrugada del domingo. Las calles aparecen encharcadas. Llovizna a la hora de abrirse los colegios y esto retrae un poco a los comodones. Luego cesa de llover, no hace mucho frío y el sol aparece a ratos. A diferencia de otras elecciones, la gente ha cargado desde mediodía. Contribuyó a ello que se propagaba por todo Madrid la noticia de que la tranquilidad era absoluta. Nada de lo que amenazaban los derrotistas tuvo confirmación. Ni huelga, ni agresiones, ni escándalos. Todo el mundo votó como quiso, con absoluta libertad. Señálase este importante detalle en honor de los españoles, porque lo mismo que en Madrid ocurrió en toda España”.
Algo más había ocurrido, sin embargo, que ABC no contaba. A las tres de la madrugada de la noche del 16 al 17, cuando las primeras noticias indicaban que podía producirse una victoria del Frente Popular, José María Gil-Robles, jefe de la CEDA, el principal de los partidos de la derecha, despertó al jefe del Gobierno, Manuel Portela Valladares, para decirle que la llegada al poder de la izquierda era peligrosa y que no había otra salida que la de que Portela siguiese al frente del Gobierno y proclamase una dictadura, para lo cual podía contar con la total adhesión de las derechas, “así como de cuantos elementos representaban la estabilidad y el orden en el país”. En vista de que Portela se mostraba indeciso, Gil-Robles se puso en contacto con el general Franco, jefe del Estado Mayor, quien se puso de inmediato a conspirar por su cuenta.
Los planes de Franco incluían aprovechar su posición en el ministerio para ordenar a las regiones militares que declarasen el estado de guerra, y adueñarse del poder con un golpe militar en la capital. Según contó el propio Franco en un texto escrito en 1944: el lunes 17 de febrero “convocó a aquellos generales que le habían expuesto en otras ocasiones su disgusto y necesidad de un movimiento para evitar que el Frente Popular se hiciese con el poder”. Contaba con los generales Goded y Del Pozo, y “con otros dos jefes de unidades armadas de cuya incondicionalidad (sic) no dudaba”. Pero “no tardaron estos generales en regresar de sus gestiones con la cabeza baja”. Los jefes de la guarnición de Madrid consideraban que la oficialidad no secundaría en frío un movimiento contra los poderes constituidos, si la Guardia Civil y los guardias de asalto no tomaban parte en él. Esta es la razón que explica que Franco hiciese todavía otro intento, tratando de convencer al general Pozas, inspector general de la Guardia Civil, para que se sumase a la sublevación.
El martes 18 de febrero Pozas acudió a ver a Portela para denunciarle “que los generales Franco y Goded están dando instrucciones desde el Ministerio de la Guerra para que los militares declaren el estado de guerra y se apoderen del Gobierno”. Portela se mostró indignado, pero no hizo nada. Lo único que deseaba en aquellos momentos era abandonar el poder cuanto antes, de modo que decidió dimitir de inmediato, sin aguardar siquiera a que concluyera el escrutinio de los votos. Muchos gobernadores civiles hicieron lo mismo y las provincias quedaron sin autoridades, con la gente echándose a la calle.
Ante semejante vacío de poder los vencedores se vieron obligados a hacerse cargo del Gobierno de inmediato, de modo que el jueves 20 de febrero se celebró el primer consejo de ministros, en una difícil situación que Azaña describía con estas palabras: “Continúan los alborotos en algunos puntos de Andalucía y Levante. En Valencia hay un lío tremendo por la sublevación de los presos de San Miguel de los Reyes. Han quemado parte del penal. Están revueltos los presos comunes y los políticos, que han caído como en rehenes de aquellos. En Alicante han quemado alguna iglesia. Esto me fastidia. La irritación de las gentes va a desfogarse en iglesias y conventos y resulta que el Gobierno republicano nace, como el 31, con chamusquinas. El resultado es deplorable. Parecen pagados por nuestros enemigos”.
En estas condiciones comenzó a gobernar el Frente Popular, mientras los militares que habían tratado de impedir que llegase al poder seguían preparándose para derribarlo cuanto antes. Lo que está claro es que el 17 de febrero de 1936, cuando Franco realizó su primer intento de sublevación militar, no había ocurrido todavía nada que lo justificase. La Guerra Civil española no se hizo ni contra los “desmanes del Frente Popular”, ni contra la inexistente “amenaza” del comunismo, sino contra el programa de reformas de unos republicanos moderados que no amenazaban más que los privilegios injustos de unas clases dominantes que obstaculizaban el progreso del país.
Josep Fontana es historiador
Ilustración de Mikel Casal
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…en el más verde de los valles que habitan
ángeles benéficos…..erguíase un palacio lleno de
Majestad y hermosura……dominio del rey pensamiento……
…..allí se alzaba.
…..y nunca un diablillo batió sus alas sobre cosa tan bella…..
…..la canción que cantaban las sirenas….
……lo que le hace la primavera a los cerezos….
O el nombre que adoptó Aquiles cuando se escondió entre las mujeres……
Todo esto resulta enigmático.
(El Hechizo de viento del Tiempo…)
