- La poesía del cespecito -
La primavera regresó ayer para ayudar a corazones flacos y menesterosos. Cada día en el mundo muere una niña/o, sin culpa alguna, de enfermedades curables por ser demasiado rico en pobreza. De ahí está la palabra, de pie (como un inexpugnable faro) contra la sin razón del ser humano, para ordenar sus contradicciones y luchar contra las muertes injustas, curables.
Como decía Cervantes en su “Don Quijote”:
- “llega una desbandada bala, cada vez más segura para el que mata, cada vez más segura para el que muere…”
- “200.000 civiles japoneses muertos en la II Guerra Mundial cuando el coronel Paul Tobbets los aniquiló desde la altura de su avión, apretando un simple botón…”
¡Una maldita locura todo esto! Del amor imposible dentro de esta vergonzosa raza animal, o por lo menos reducidos grupos humanos familiares que la dirigen y controlan desde antaño.
Como expresaba Antígona, esa inmensa mujer que levantó la tierra con sus manos para enterrar a su hermano: “contra la injusta antojadiza voluntad del hombre”
-
-Del amor imposible –
Lo explicó así: “en el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que tampoco es, pero que lo será”
- Tierra-
Porque son solo números…..no importándome la edad, porque si ellos me hacen creer que la edad es determinante me matarán, acabarán con mis fuertes esperanzas. ¡NO!, no les dejaré. Yo seguiré cavando, abriéndola en mil pedazos, hiriéndola, despedazándola, ordenándola sin miedo alguno porque ella me da lo que nadie me puede dar, vida. Sin mediar palabra alguna, sin mediar lágrima alguna. Gracias pedacito de universo que me das esperanzas cuando me flaquea el corazón y me envuelven las olas de la sinrazón.
Y este silencio que nos ha amparado hasta ahora me hace pensar que las palabras manchan el amor. Volviéndose a derramarse el uno en el otro, a regalarse los más ricos brebajes; y, de pronto, cuando más juntos estaban, oyeron golpes en la puerta. Se estaba enamorando de la totalidad de su duende, de su carne y su verbo se estaba enamorando.
No tenía nada que ver con la obsesión por la guerra, o la obsesión por la cópula, o la obsesión por la riqueza; era una obsesión superior a ésas, que las incluía a todas y que se iba infiltrando lentamente en su conciencia.
Ojalá pudiera hacer mi casita en tu lengua…pero lenta y cuidadosamente se hace otoño…
En mi jardín.
La primavera regresó ayer para ayudar a corazones flacos y menesterosos. Cada día en el mundo muere una niña/o, sin culpa alguna, de enfermedades curables por ser demasiado rico en pobreza. De ahí está la palabra, de pie (como un inexpugnable faro) contra la sin razón del ser humano, para ordenar sus contradicciones y luchar contra las muertes injustas, curables.
Como decía Cervantes en su “Don Quijote”:
- “llega una desbandada bala, cada vez más segura para el que mata, cada vez más segura para el que muere…”
- “200.000 civiles japoneses muertos en la II Guerra Mundial cuando el coronel Paul Tobbets los aniquiló desde la altura de su avión, apretando un simple botón…”
¡Una maldita locura todo esto! Del amor imposible dentro de esta vergonzosa raza animal, o por lo menos reducidos grupos humanos familiares que la dirigen y controlan desde antaño.
Como expresaba Antígona, esa inmensa mujer que levantó la tierra con sus manos para enterrar a su hermano: “contra la injusta antojadiza voluntad del hombre”
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-Del amor imposible –
Lo explicó así: “en el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que tampoco es, pero que lo será”
- Tierra-
Porque son solo números…..no importándome la edad, porque si ellos me hacen creer que la edad es determinante me matarán, acabarán con mis fuertes esperanzas. ¡NO!, no les dejaré. Yo seguiré cavando, abriéndola en mil pedazos, hiriéndola, despedazándola, ordenándola sin miedo alguno porque ella me da lo que nadie me puede dar, vida. Sin mediar palabra alguna, sin mediar lágrima alguna. Gracias pedacito de universo que me das esperanzas cuando me flaquea el corazón y me envuelven las olas de la sinrazón.
Y este silencio que nos ha amparado hasta ahora me hace pensar que las palabras manchan el amor. Volviéndose a derramarse el uno en el otro, a regalarse los más ricos brebajes; y, de pronto, cuando más juntos estaban, oyeron golpes en la puerta. Se estaba enamorando de la totalidad de su duende, de su carne y su verbo se estaba enamorando.
No tenía nada que ver con la obsesión por la guerra, o la obsesión por la cópula, o la obsesión por la riqueza; era una obsesión superior a ésas, que las incluía a todas y que se iba infiltrando lentamente en su conciencia.
Ojalá pudiera hacer mi casita en tu lengua…pero lenta y cuidadosamente se hace otoño…
En mi jardín.
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ss
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