
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos...que son mis manos sin las tuyas varios intratables espinos a manojos...No me encuentro los labios sin tus rojos, que me llenan de dulces cerezas. No sé qué es de mi oreja sin tu acento, ni hacia qué polo yerro sin tu estrella. Los olores persigo de tu viento y la tímida imagen de tu huella en mi cuerpo deja una ola que va barriendo
lo que queda de tarde lo que nos queda de vivir en la noche…