http://www.vimeo.com/15299051 CORTO. Por Ernesto Villalba.
..nacido animal..para crecer como individuo, pero mejorar como persona y morir como ser humano....
martes, 7 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
HERENCIA PODRIDA QUE INDIGNA....
Texto de Federico Fernández-Crehuet López y Daniel J. García López
(Profesores de Filosofía del Derecho en la Universidad de Almería)
PRIMAVERA DEL FUTURO
37 años de promesas incumplidas son demasiados. Quizá –y esta solo sea una explicación parcial– estemos asistiendo a los primeros pasos de otra transición democrática y dejando atrás aquella otra narrada e idealizada en los libros de historia al uso. Desde luego, que nadie se lleve a engaño, no afirmamos que el avance de estos años haya sido menor, pero sí que es mejorable. Para que estos días no se conviertan en un mito o en lugares para el recuerdo pensamos que es necesario actuar de un modo muy concreto y tener presentes algunas ideas.
1.- No es necesaria la institucionalización. Ya han surgido algunas voces llamando a que el movimiento del 15-M se convierta en un partido más, el de los descontentos, el de los ciudadanos desilusionados, dando con ello voz y voto (la tendrían a ciencia cierta) en los distintos parlamentos. Esta estrategia se nos antoja poco afortunada. No solo supondría una negación patente de los principios que parecen articular este movimiento, sino que una institucionalización conllevaría plegarse a los canales de participación que indudablemente restaría buena parte de frescura o de ímpetu a las solicitudes sociales.
2.- El movimiento del 15-M es –huelga decirlo– un movimiento democrático. Las alaridas de la derecha carpetovetónica, con las garras más afiladas, han afirmado que el 15-M posee ciertos paralelismo con la democracia orgánica –Aguirre dixit–. No se trata de eso. No se ponen en tela de juicio los valores democráticos (nos atreveríamos a decir que incluso constitucionales); justo lo contrario, el pueblo está recordando a los políticos cuáles son los principios de este sistema: una persona, un voto; paridad de derechos sociales y libertades civiles; independencia de los poderes; distribución equitativa de la riqueza, limitación del poder de los nuevos decididores (bancos, multinacionales, etc…). No, no tenemos nada que ver con el “Movimiento” del que otros tienen nostalgia
3.- Nueva constitución de un espacio público. En este sentido las tecnologías informáticas han diseñado (como ya sucediera anteriormente con otros cambios de formato del saber, piense en el libro) un espacio social distinto, más horizontal, acéfalo, anónimo, más participativo y menos constreñido por las instituciones. En este sentido, la ausencia de un discurso a la antigua usanza no constituye, a nuestro juicio, un defecto sino la gran virtud de la ola del 15-M. Se trata, nos parece, de establecer un espacio de confrontación dialéctica entre “nuestros” representantes y nosotros, haciéndoles ver que la democracia no se puede reducir al mero acto de introducir una papeleta en una urna cada cuatro años; que la sociedad está dispuesta a levantar su voz en la calle, en los medios de comunicación de masas tradicionales o en los espacios digitales para mostrar, cada vez que sea necesario, su descontento con la política llevada a cabo hasta la fecha. Una hidra con mil cabezas, una red en tensión, que recoge los intereses y demandas más diversos, virtual y física, así debe ser esta nueva sociedad civil.
4.- Internacionalización. La esclerosis del bipartidismo al servicio de intereses económicos, la ausencia del espacio público en las decisiones políticas, el descontento generalizado de los ciudadanos, no es algo que se encierre entre el Aneto y el Mediterráneo. Es necesario que la sociedad civil se internacionalice. Habermas y Derrida se ponían por una vez de acuerdo para atisbar en las manifestaciones contra la guerra de Irak el primer paso hacia una sociedad civil globalizada. Los nuevos decididores se mueven a nivel internacional, la soberanía nacional y los endurecimientos y fallas del sistema democrático se producen igualmente en los espacios trasnacionales (lo estamos viendo estos días con la ”redefinición” del espacio Schengen), por todo ello, y esto quizá sea lo más complejo, la llamada ”primavera española” debe ir más allá para tener éxito más acá.
5.- Felicidad. El encuentro festivo y pacífico al que estamos asistiendo reivindica una necesidad vital que la ciudadanía parecía no encontrar o no saber que existía: la felicidad. Una felicidad solidaria, una felicidad emancipadora, una felicidad que no quiere ocupar el poder y es por eso mismo que el poder se desconcierta y trata de utilizar el miedo y sus inhibidores de la felicidad (cordones policiales, ilegalidad de las concentraciones, rumores de desalojo, desalojos, cargas policiales, detenciones, heridos, etc.). Mas estos inhibidores se encuentran inesperadamente con el abrazo de dos desconocidos que ya se aman en el instante en el que se recibe una llamada de tal ciudad informando de que miles de personas están sintiendo lo mismo que tú sientes al abrazar a ese desconocido-amado. Ser-los-unos-con-los-otros nunca antes había tenido tanto significado. Es la hora del con- del contacto, del con- del contagio; de esta felicidad que rebosa en cada plaza, en cada calle, en cada esquina en la que alguien dice “estoy indignado”. Co-existimos en la espontaneidad de esta des-obra que trastorna las formas sociales impuestas. He aquí la potencia de este movimiento. Mas se trata, al mismo tiempo, de una felicidad agridulce. Sabemos que más allá de la plaza las condiciones sociales, políticas y económicas que sufrimos poseen un sabor bien distinto al del micro-clima acontecido en cada plaza.
6. Cuartel de invierno. Hace unos años un poeta habló del cuartel de invierno. Un refugio en el que la revolución estaría esperando que el frío del invierno capitalista dejara paso a la calidez de la primavera. Mayo de 2011. Esta es nuestra primavera. Este es el momento de salir del cuartel, de derruir los farallones del cuartel. La lloviznita de este mayo nos está rociando y haciéndonos sentir que la revolución está dentro de cada uno de nosotros, floreciendo con esta felicidad que nadie nunca jamás podrá reprocharnos haber sentido. Estamos indignados; pero juntos estamos felices.
(Profesores de Filosofía del Derecho en la Universidad de Almería)
PRIMAVERA DEL FUTURO
37 años de promesas incumplidas son demasiados. Quizá –y esta solo sea una explicación parcial– estemos asistiendo a los primeros pasos de otra transición democrática y dejando atrás aquella otra narrada e idealizada en los libros de historia al uso. Desde luego, que nadie se lleve a engaño, no afirmamos que el avance de estos años haya sido menor, pero sí que es mejorable. Para que estos días no se conviertan en un mito o en lugares para el recuerdo pensamos que es necesario actuar de un modo muy concreto y tener presentes algunas ideas.
1.- No es necesaria la institucionalización. Ya han surgido algunas voces llamando a que el movimiento del 15-M se convierta en un partido más, el de los descontentos, el de los ciudadanos desilusionados, dando con ello voz y voto (la tendrían a ciencia cierta) en los distintos parlamentos. Esta estrategia se nos antoja poco afortunada. No solo supondría una negación patente de los principios que parecen articular este movimiento, sino que una institucionalización conllevaría plegarse a los canales de participación que indudablemente restaría buena parte de frescura o de ímpetu a las solicitudes sociales.
2.- El movimiento del 15-M es –huelga decirlo– un movimiento democrático. Las alaridas de la derecha carpetovetónica, con las garras más afiladas, han afirmado que el 15-M posee ciertos paralelismo con la democracia orgánica –Aguirre dixit–. No se trata de eso. No se ponen en tela de juicio los valores democráticos (nos atreveríamos a decir que incluso constitucionales); justo lo contrario, el pueblo está recordando a los políticos cuáles son los principios de este sistema: una persona, un voto; paridad de derechos sociales y libertades civiles; independencia de los poderes; distribución equitativa de la riqueza, limitación del poder de los nuevos decididores (bancos, multinacionales, etc…). No, no tenemos nada que ver con el “Movimiento” del que otros tienen nostalgia
3.- Nueva constitución de un espacio público. En este sentido las tecnologías informáticas han diseñado (como ya sucediera anteriormente con otros cambios de formato del saber, piense en el libro) un espacio social distinto, más horizontal, acéfalo, anónimo, más participativo y menos constreñido por las instituciones. En este sentido, la ausencia de un discurso a la antigua usanza no constituye, a nuestro juicio, un defecto sino la gran virtud de la ola del 15-M. Se trata, nos parece, de establecer un espacio de confrontación dialéctica entre “nuestros” representantes y nosotros, haciéndoles ver que la democracia no se puede reducir al mero acto de introducir una papeleta en una urna cada cuatro años; que la sociedad está dispuesta a levantar su voz en la calle, en los medios de comunicación de masas tradicionales o en los espacios digitales para mostrar, cada vez que sea necesario, su descontento con la política llevada a cabo hasta la fecha. Una hidra con mil cabezas, una red en tensión, que recoge los intereses y demandas más diversos, virtual y física, así debe ser esta nueva sociedad civil.
4.- Internacionalización. La esclerosis del bipartidismo al servicio de intereses económicos, la ausencia del espacio público en las decisiones políticas, el descontento generalizado de los ciudadanos, no es algo que se encierre entre el Aneto y el Mediterráneo. Es necesario que la sociedad civil se internacionalice. Habermas y Derrida se ponían por una vez de acuerdo para atisbar en las manifestaciones contra la guerra de Irak el primer paso hacia una sociedad civil globalizada. Los nuevos decididores se mueven a nivel internacional, la soberanía nacional y los endurecimientos y fallas del sistema democrático se producen igualmente en los espacios trasnacionales (lo estamos viendo estos días con la ”redefinición” del espacio Schengen), por todo ello, y esto quizá sea lo más complejo, la llamada ”primavera española” debe ir más allá para tener éxito más acá.
5.- Felicidad. El encuentro festivo y pacífico al que estamos asistiendo reivindica una necesidad vital que la ciudadanía parecía no encontrar o no saber que existía: la felicidad. Una felicidad solidaria, una felicidad emancipadora, una felicidad que no quiere ocupar el poder y es por eso mismo que el poder se desconcierta y trata de utilizar el miedo y sus inhibidores de la felicidad (cordones policiales, ilegalidad de las concentraciones, rumores de desalojo, desalojos, cargas policiales, detenciones, heridos, etc.). Mas estos inhibidores se encuentran inesperadamente con el abrazo de dos desconocidos que ya se aman en el instante en el que se recibe una llamada de tal ciudad informando de que miles de personas están sintiendo lo mismo que tú sientes al abrazar a ese desconocido-amado. Ser-los-unos-con-los-otros nunca antes había tenido tanto significado. Es la hora del con- del contacto, del con- del contagio; de esta felicidad que rebosa en cada plaza, en cada calle, en cada esquina en la que alguien dice “estoy indignado”. Co-existimos en la espontaneidad de esta des-obra que trastorna las formas sociales impuestas. He aquí la potencia de este movimiento. Mas se trata, al mismo tiempo, de una felicidad agridulce. Sabemos que más allá de la plaza las condiciones sociales, políticas y económicas que sufrimos poseen un sabor bien distinto al del micro-clima acontecido en cada plaza.
6. Cuartel de invierno. Hace unos años un poeta habló del cuartel de invierno. Un refugio en el que la revolución estaría esperando que el frío del invierno capitalista dejara paso a la calidez de la primavera. Mayo de 2011. Esta es nuestra primavera. Este es el momento de salir del cuartel, de derruir los farallones del cuartel. La lloviznita de este mayo nos está rociando y haciéndonos sentir que la revolución está dentro de cada uno de nosotros, floreciendo con esta felicidad que nadie nunca jamás podrá reprocharnos haber sentido. Estamos indignados; pero juntos estamos felices.
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…en el más verde de los valles que habitan
ángeles benéficos…..erguíase un palacio lleno de
Majestad y hermosura……dominio del rey pensamiento……
…..allí se alzaba.
…..y nunca un diablillo batió sus alas sobre cosa tan bella…..
…..la canción que cantaban las sirenas….
……lo que le hace la primavera a los cerezos….
O el nombre que adoptó Aquiles cuando se escondió entre las mujeres……
Todo esto resulta enigmático.
(El Hechizo de viento del Tiempo…)