viernes, 29 de julio de 2011

La lección de Islandia


 


Los gobiernos de la Unión Europea están aplicando políticas de recortes presupuestarios, reducción de las coberturas sociales y eliminación de derechos laborales. Todo ello, según dicen, con la intención de “tranquilizar a los mercados”. Es la razón ofrecida por Zapatero, entre otros, para justificar el recorte de los salarios del personal al servicio de la administración, la congelación de las pensiones de este año, la reforma laboral, la reforma de las pensiones, la reforma de la negociación colectiva, la imposición de una cifra de techo de gasto público para el año que viene inferior al de este año. Esa misma razón es la que ha presidido los recortes en Grecia, Portugal, Irlanda, Reino Unido, Italia, etc.
La consecuencia directa de estas políticas es el aumento del paro, el empobrecimiento de la población, y una recomposición de los beneficios empresariales. Sin embargo, los “mercados” no están satisfechos, nunca lo están, y quieren más.
Para ELA es evidente que la única forma de salir de la crisis es salirse de la disciplina de los mercados. Es decir, imponer los intereses de la población sobre los del capital. Mientras esto no se haga, las cosas van a ir a peor, al menos para la inmensa mayoría que supone la clase trabajadora.
Hay quienes consideran que esto es una utopía. Sin embargo, lo ocurrido en Islandia muestra que es posible una salida diferente a la crisis.
Poco antes de que la crisis azotase Islandia, había sido un ejemplo a copiar. Una isla con 320.000 habitantes, con un alto nivel de vida, buenas infraestructuras, energía limpia, con un estado del bienestar excepcional, poco desempleo y escasa deuda. Era una de las economías pujantes de Europa, la sexta nación más rica de la OCDE.
En poco menos de diez años las políticas neoliberales hundieron a este país modelo. En el año 2000 el gobierno islandés inició una política de desregulación que más tarde tendría consecuencias desastrosas tanto a nivel medioambiental como a nivel social. El gobierno abrió las puertas a empresas multinacionales que solo tienen en mente la maximización de sus beneficios a costa de la degradación medioambiental y social. A su vez en 2003 tomó la decisión de privatizar los tres bancos más representativos de la isla: Islandsbanki, Kaupbing y Glitnir. El resultado del experimento fue la más pura desregulación bancaria, que en 2008 derivaría en una crisis económica y social inimaginable. Las finanzas controlaron el día a día de Islandia arruinando el país.
La desregulación bancaria
En un período de cinco años estos tres bancos, que jamás habían operado fuera de la isla, atravesaron las fronteras, y para ello pidieron 120 mil millones de dólares prestados. Se endeudaron diez veces lo que valía por entonces la economía de Islandia. Las consecuencias no tardaron en llegar. Nace la casta de los grandes millonarios. Los precios de las casas se duplicaron y el valor de la bolsa aumentó nueve veces su valor. Se crearon fondos para hacer frente a los préstamos millonarios a empresarios, y los bancos aconsejaron retirar los depósitos y ponerlos en estos fondos. Este sistema que se constituyó requería enormes sumas de dinero. Las agencias calificadoras de EEUU elogiaban a Islandia otorgándole la máxima calificación. Firmas estadounidenses como KPMG, que auditaron las bancas islandesas, emitían informes favorables.
Los efectos de la desregulación
Pero, como en tantos otros casos, las agencias calificadoras y las firmas financieras contribuyeron al desastre. En 2008 estalló la burbuja, que había ido agrandándose con el paso del tiempo. Los bancos quebraron con unas pérdidas bancarias de 100 mil millones de dólares. El desempleo se triplicó en seis meses, pasó del 3% a finales del 2008 al 9,1% en junio de 2009. Debido a que el gobierno no protegió a la ciudadanía, la gente perdió sus ahorros.
Los bancos de Islandia se endeudaron masivamente a corto plazo para invertir a largo plazo. Hubo momentos en 2008 en que debían a tres meses 500 mil coronas islandesas (cantidad que equivalía a más del 33% del PIB del país), y que era más que el dinero que tenían disponible en ese mismo plazo. La mayor parte del dinero prestado procedía de fuera de Islandia. Los especuladores capitalistas pedían fuera de Islandia dinero prestado (euros, dólares, libras y coronas noruegas) a tipos de interés bajos, a cambio de coronas islandesas y después prestar a tipos de interés más altos a los bancos, empresas e individuos islandeses. Aproximadamente el 70% de la deuda de los bancos islandeses era en moneda extranjera.
Es decir, que se logran cuantiosos beneficios tomando prestado al tipo bajo e invirtiendo al alto. Pero las obligaciones de los bancos vencían mucho antes que sus derechos, llevando a un problema de liquidez que finalizó en una suspensión de pagos. Además, si a esto se le suma el efecto del tipo de cambio, el problema se magnifica aún más. Esta estrategia se soporta gracias a la manipulación que ejercen los bancos centrales sobre el dinero en curso y cuando termina distorsionando la estructura de la economía, la solución siempre es la misma: un reajuste en forma de crisis.
El banco central islandés no tenía reservas de divisa extranjera para hacer frente a sus obligaciones (la deuda islandesa superaba 32 veces las mencionadas reservas). Para la obtención de liquidez, la dependencia de los bancos islandeses con los mercados extranjeros era total. A partir del 2006 Islandia comienza a tener serios problemas para afrontar su deuda y el banco central decide incrementar los tipos de interés hasta el 12,75%. El verano del 2007 la falta de liquidez es alarmante y los bancos islandeses comienzan a pedir prestadas coronas islandesas para intercambiarlas por otras divisas, lo que provoca que ya en marzo de 2008 la moneda nacional pierde un 30% del valor sobre el euro.
Cuando Lehman Brothers quiebra y el crédito se restringe, los tres bancos islandeses se declaran en suspensión de pagos. Estas quiebras derivaron en una mayor depreciación de la corona islandesa, ya que perdió hasta un 60% de su valor, lo que duplica el coste de la deuda en divisas externas. El mercado bursátil también se derrumba. Como dato significativo subrayamos que el 15 de octubre de 2008 el índice bursátil pasa de los 3.004 puntos a los 678.
Los bancos de Islandia no estaban expuestos a las hipotecas basura cuando se desencadenó la crisis, pero sí estaban inmersos en la burbuja especulativa que experimentó el capitalismo mundial. La historia de Islandia se puede extrapolar a la historia financiera del mundo, que ha arruinado a millones de personas y países enteros.
Efectos de la crisis islandesa
Ante esta situación Islandsbanki fue nacionalizado y tras él los otros dos grandes bancos, Kaupbing y Glifnir pasan a manos del Estado. Los principales clientes de estas entidades bancarias pertenecían a Holanda, Gran Bretaña y a la propia Islandia. Era imposible hacer frente a la deuda y el Gobierno pidió la intervención del FMI, quien accedió con un préstamo de 2.100 millones de dólares (el 3% de la deuda externa islandesa).
Como ya es conocido, estos créditos se conceden a cambio de duras políticas de austeridad, con recortes sociales y altas tasas de desempleo. Es lo que se esconde tras el calificativo de “rescate”. Además ese dinero recibido por el FMI se iba a destinar a pagar la deuda holandesa y británica.
Pero fue entonces cuando estalló la revolución del pueblo islandés. La población no estaba dispuesta a ver cómo mermaban sus derechos por la aplicación de políticas de austeridad y recortes sociales. Decenas de miles de personas se echaron a la calle.
Revolución en Islandia
Aquí comenzó una verdadera revolución, ya que la presión social consiguió que el Gobierno del momento dimitiese y se convocasen elecciones anticipadas, dando como resultado un cambio de rumbo hacia la izquierda. Pero el nuevo Gobierno volvió a proponer la devolución de la deuda holandesa y británica. El pueblo se opuso a los planes acordados por el gobierno y el FMI, mediante un referéndum celebrado en marzo de 2010, en el que el 93,2% de los votos fueron contrarios a dicha propuesta.
En abril de 2011 se celebró un segundo referéndum para aceptar o no el pago de las deudas que los bancos tenían con el Reino Unido y con Holanda. El resultado en este segundo referéndum fue más ajustado que el anterior, pero el 58,9% de los votos volvían a negarse a aceptar el pago de dicha deuda.
Merece la pena resaltar otros dos aspectos de lo que pasa en Islandia:
  • En la actualidad el pueblo islandés está trabajando en la reforma de la Constitución, ya que su contenido global nunca había sido revisado con anterioridad. Se han creado asambleas populares para recoger las peticiones de los habitantes y el texto inicial se consensuará en las distintas asambleas celebradas por todo el país. El escrito final se presentará en el Parlamento y una vez aprobada se constituirá la nueva Carta Magna de Islandia.
  • A diferencia de lo que pasa en el resto de Europa, cuatro altos cargos de los principales bancos de Islandia han sido encarcelados y el anterior Primer Ministro, Geir H. Haarde, está siendo juzgado acusado de negligencia grave por su gestión en la crisis.
Conclusiones de lo ocurrido en Islandia
Lo ocurrido en Islandia permite extraer conclusiones:
1. La aplicación de las políticas neoliberales lleva al desastre
La aplicación de las políticas neoliberales, basadas en la desregulación y la especulación financiera, llevaron al desastre a la economía de Islandia. Es una situación muy similar a lo que estamos viviendo en los distintos estados de la Unión Europea, donde los gobiernos se están empecinando en intensificar las políticas más conservadoras a través de sucesivos y múltiples recortes. Este camino lleva a un callejón sin salida.
2. La salida de la crisis pasa por un cambio total de las políticas, confrontando con las exigencias del poder financiero
En Islandia se ha rechazado el chantaje de los “mercados”, del poder financiero, y se ha optado por otras políticas. Frente a los pronósticos que vaticinaban el caos, la realidad es que la situación va mejorando: después de dos años de contracción, se estima que el PIB experimente un incremento del 2,5% a finales del 2011. La inflación, que en 2008 y 2009 casi alcanzaba un 13%, está en un 4% en junio de 2011 (y se estima que termine el año en el 2,2%). La tasa de desempleo se está reduciendo (es del 8,6% en la actualidad, y se prevé que al fin del año será del 7,4% y del 5,2% en el 2013). Por otra parte el poder adquisitivo también experimentará un incremento del 2,0% en 2011.
Lo ocurrido en Islandia no es un ejemplo aislado. Otros gobiernos, sometidos al chantaje de los mercados (Argentina o Ecuador, por ejemplo), han decidido, en la historia reciente, hacer pagar la crisis de la deuda a quienes han colaborado de manera muy activa en su generación, beneficiándose a la vez de la misma. Y los resultados de estas decisiones les dan la razón.
3. La movilización social es la vía para cambiar las políticas
El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, ha aguantado la presión internacional que exigía el pago íntegro a ambos gobiernos de los 5.400 millones de dólares que habían depositado los holandeses y británicos en sus instituciones financieras. Le han plantado cara al sistema movilizándose, siendo capaces de hacer que las políticas decididas por los gobiernos quedasen sin efecto. Han mostrado que la profundización de la democracia es un instrumento al servicio de los intereses de la sociedad, y que es algo que va mucho más allá que votar cada cuatro años.

Idoia Intxaurbe y Mikel Noval son miembros del Gabinete de Estudios de ELA
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 21 de julio de 2011

lunes, 18 de julio de 2011

Los terroristas del 17-18 de Julio del 1936: su labor y sucesión.



Un libro como “La obra del miedo”, de Gutmaro Gómez Bravo, y Jorge Marco, solo tiene un camino: su llegada al mayor número posible de lectores, la difusión generalizada haciéndose partícipes de ello ustedes mismos, y pasando a formar parte como otros tantos libros necesarios como bibliografía y texto de estudio de la Historia Contemporánea en los centros de enseñanza; nadie puede negar la importancia del conocimiento del pasado para la formación de la conciencia social. “La obra del miedo” conecta con la Justicia Histórica, concepto que engloba el establecimiento de la Verdad y la Reparación; y la Reparación corresponde cumplirla a los gobernantes y otras partes del Estado, que no va a ser el que nos impuso el fascismo ni su continuador, ahí están en la proximidad del tiempo sus raíces saliendo del fascismo; es por eso que nunca, quienes forman éste Estado, desarrollan, fomentan, defienden la justicia y la igualdad sociales: ellos guerrearon contra la legalidad republicana e impusieron la injusticia. Mientras crece la conciencia republicana, “La obra del miedo” abre el camino del conocimiento de la Verdad Histórica, y ayuda a construir la conciencia social de quien lee.

Se abre el libro con un primer dato que es muestra escalofriante, y aun así pequeña, de lo que va a sacar a la luz con posterioridad: en 1938, Franco, tras negarse a todo posible acuerdo de paz con el gobierno democrático, declara que ya tienen fichadas a 2.000.000 millones (dos millones) de personas para castigar. En 1944, los responsables fascistas del denominado “Servicio de Recuperación de Documentos” cuentan con 3.000.000 millones (tres millones) de personas fichadas; son las fichas que les sirvieron para las farsas que llamaban “juicios” militares y del “Tribunal de Masonería y Comunismo”. Y en esa cifra no se contaban las personas fichadas por los “Servicios de Información y Policía Militar” (SIMP), ni por las delegaciones de “Información y Vigilancia de Falange”, ni por la Guardia Civil, ni por la Policía Secreta, ésta última precedente de la Dirección General de Seguridad del franquismo (DGS). ¿Puede imaginar las multitudes prisioneras, condenadas, perseguidas, amenazadas por el fascismo durante 40 años?.
Con la violencia de los golpistas la realidad del pueblo trabajador se vio trastocada desde el primer momento, durante y después de la guerra. Los militares dispusieron de listas y fichas con las que encarcelaban y fusilaban en su acción terrorista contra la democracia; tomaban ciudades y pueblos y dejaban miles de republicanos asesinados a su paso. Los asesinos seguían las indicaciones de Franco: “En una guerra civil, es preferible una ocupación sistemática del territorio, acompañada por una limpieza necesaria, a una rápida derrota de los Ejércitos enemigos que deje al país infectado de adversarios”. Estos actos, calificados hoy como genocidio, crímenes de Lesa Humanidad, contaban con la animación y la participación de la Iglesia Católica empezando por su jerarquía; de la convivencia entre fascismo e Iglesia salieron las palabras de Franco declarando la guerra como “finalidad” para “la redención de los habitantes” y otras tantas católico-fascistas. Otro general fascista, Mola, daba instrucciones a los asesinos: “... la acción a de ser en extremo violenta”, la intención era paralizar la capacidad de respuesta de los seguidores del gobierno democrático.
Señalada la primera parte del golpe, los dirigentes fascistas indicaron que la segunda parte debía conllevar el exterminio político y cultural de los republicanos para terminar con la identidad colectiva de la clase trabajadora, a esa segunda fase del genocidio seguiría, mediante la tortura, la cárcel, y el aislamiento, la recuperación religiosa de los que denominaban “confundidos” o “débiles”. Junto a toda esta planificación, conforme el territorio iba siendo ocupado y para la generalización del terror, incorporaban a la población civil en la práctica de sus crímenes y mediante la denuncia anónima, de esta manera, por un lado, trataban de impedir todo atisbo de reconocimiento entre los iguales, y por otro, buscaban disolver en el pueblo su propia deshumanización, núcleo de su poder. Los autores de “La obra del miedo” aportan, entre otros, los documentos que repartían entre los porteros de cada casa de vecinos y entre personas escogidas para que rellenasen con la acusación sobre quiénes conocían como participantes a favor de la República, y de quienes sospechaban que tuviesen o hubiesen tenido actitudes u opiniones favorables al gobierno republicano, o cuando menos no eran declaradamente fascistas, con el objeto de ir a por ellas. Las fichas, repartidas conforme entraban en los pueblos y las ciudades, debían ser entregadas en puntos que figuraban en las mismas fichas en un máximo de 24- 48 horas para que la persecución de los republicanos fuese efectiva.
Frente a la tesis de algunos historiadores de que el golpe militar desató a grupos de “incontrolados” fascistas, los autores, con una aportación de datos abrumadora, vienen a probar que la violencia estaba programada en diversas fases y fue siempre dirigida y organizada. Tras el verticalismo del ejército, venían organizaciones paramilitares fascistas compuestas de señoritos y lacayos, creadas en ciudades y pueblos para dar el segundo golpe tras haber asesinado a los republicanos más visibles y haber dejado en la mayor indefensión al conjunto del pueblo, y se enumeran algunas bandas paramilitares que sembraban el terror: la Guardia Montada Rural de Sevilla, los Caballeros de la Coruña, los Españoles Patriotas de Córdoba y Granada, la Guardia Cívica Nacional de Melilla, la Milicia Ciudadana de Vitoria, la Guardia Cívica de Vigo, la Escuadra Negra de Granada, la Defensa Ciudadana de Badajoz..., todas las bandas fascistas estaban bajo supervisión del ejército. En las bandas fascistas se encuadraban los militantes de la CEDA, Acción Católica, Renovación Española, etc, todos los derechistas excepto los de Falange y los carlistas, que disponían de sus propias organizaciones terroristas. Tras la extirpación de los republicanos en cada lugar, finalmente impondrían un programa de recatolización sustanciado en el premio y el castigo a presos y familiares, uno a uno y familia a familia para hacer más profunda la obra del miedo, la obra fascista de cohesión social. Todas estas operaciones de castigo tenían como finalidad el exterminio de la identidad de clase y cultura política de los obreros y campesinos, imponiendo con ello el catolicismo que encabezaba las “comisiones de limpieza” cuyos asesinatos colectivos los convertían en escena a la vista de la población. Ese es el mundo que trajeron a los trabajadores con su golpe de Estado, el mundo al revés que teorizaban y además pusieron por escrito en su Código de Justicia Militar emitido el 17 de Julio de 1945.
Además de todo esto, desde Abril de 1939 a Enero de 1940 al menos tuvieron en las cárceles 1.000.000 de presos: 500.000 prisioneros en campos de concentración, 90.000 prisioneros en Batallones de Trabajadores, al menos 47.000 prisioneros en Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, y 300.000 en las cárceles, son los datos de que se dispone, falta documentación y los que se dan no cuentan con los que la Dirección General de Seguridad. La cifra presos, aun en estas condiciones, es reconocida como la más alta en toda Europa después de la 2ª Guerra Mundial, solo la Alemania nazi llegó a tener más presos contando con que eran presos de todas las naciones que invadía, mientras que aquí solo eran prisioneros de los pueblos del Estado español.
Hay que añadir el que entre 1939 y 1944 la cifra de muertos por enfermedades y hambre alcanzan, hasta donde se ha podido conocer, 150.000 presos, sin contar los suicidios; otro de los daños al pueblo trabajador fue el causado a las familias trabajadoras, entre estas se extendía la mortalidad infantil, la tuberculosis, el tifus, el paludismo, la sífilis, causando innumerables muertes.
La conducción de los presos al catolicismo estuvo a cargo de la Compañía de Jesús y la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que establecieron la condena, fuese cual fuese, como un derecho divino “por la violación del orden sagrado”. Para su labor represiva emplearon técnicas de tortura, aislamiento del preso, y mensajes individualizados de premio y castigo en comida, comunicación, destinos...; si se “convertían” debían hacer de chivatos y arrepentirse públicamente, entregando a su familia y vigilando el entorno. El terror en cada casa, en cada persona, haciendo del silencio y el olvido la tabla de salvación.
En 1944 sacan un Código Penal (año en el que inauguran la cárcel de Carabanchel, la mayor cárcel del fascismo), y en ese Código Penal siguen considerando a los presos republicanos como seres inferiores. Solo en el texto de 1948, como consecuencia de la salida de la segunda Guerra Mundial, mencionan la condición humana de los presos, aunque seguían negando su posible vuelta a la sociedad.
En “La obra del miedo”, de Gutmaro Gómez Bravo, y Jorge Marco, se observa documentadamente como formaron su Estado los fascistas, hasta el 80% eran puestos que ocuparon fascistas participantes en la guerra, y el 20% restante quedaron para adeptos reconocidos, y como una de las partes importantes de ese Estado instituyeron los “Juzgados”, además del Juzgado Militar Especial, del Juzgado Militar Especial de Funcionarios..., los “Juzgados”, donde llevaban a cabo su farsa fascista, los extendieron por todo el territorio, pueblos y ciudades, para dar alguna cobertura a la labor de exterminio de los defensores de la legalidad democrática; en Madrid, por ejemplo, cada distrito tenía su propio “juzgado”, algo que habían hecho desde el primer día en las ciudades ocupadas nada más comenzar el golpe, y continuaron después de la guerra. La Delegación Nacional de Servicios Documentales, que crearon en 1944 para disponer de las fichas de los antifascistas, establecida en Salamanca, siguió en funcionamiento hasta 1977; esta Delegación fue creada por el fascista Ulibarri a semejanza de los órganos nazis de represión. La sucesión vendría dada desde las más altas instituciones.
Pero durante la guerra los fascistas españoles inspiraron a los nazis, lo que ustedes saben de los nazis, los nazis lo copiaron de los fascistas españoles, su trato en las prisiones y campos de concentración, el hambre, los castigos, la propagación de las enfermedades… Es poco conocido el caso de los pueblos creados por los asentamientos de las familias de los presos republicanos en las proximidades de los centros y campos de esclavitud de los Batallones de Trabajadores.
Sobre este particular, los autores del libro hacen referencia a la labor de investigación realizada por José Luis Gutiérrez Molina sobre las empresas que los fascistas crearon a costa de la mano de obra esclava, además de otras empresas ya existentes que también explotaban a los presos enriqueciéndose, empresas que forman parte del grupo de las más importantes hoy en día de todo el Estado, otras han cambiado de nombre, y otras se han unido entre sí, destacan: Dragados y Construcciones, Banús, A. Marroquín, San Román, Huarte, Hermanos Nicolás Gómez, Construcciones ABC, Bacbock-Wilcox, Carbones Asturianos, Constructora Naval, Industrias Egaña, Cementos Porland-Ibérica, Cementos Asland, Metro Madrid, Elizarran, … Ni el Estado ni los empresarios fascistas han tenido que pagar por sus delitos, cuando en todo el mundo, y en el caso de los trabajadores esclavos tanto en Alemania como en Japón debieron cumplir con penalizaciones económicas dictadas por los Tribunales.
Para dar fe de su carácter fascista nada más ganar la guerra, el 6 de Junio de 1939 varios generales golpistas visitan a Hitler, van darle las gracias por la ayuda nazi; ese mismo día miles de fascistas legionarios españoles desfilan ante el rey Víctor Manuel III en Roma, y al día siguiente son recibidos por Mussolini, y el 11 de Junio 3.300 legionarios encabezados por Serrano Suñer, ministro de Franco, son recibidos por el capo de la Iglesia Católica, Pío XII, en su entonces reciente Estado Vaticano, creado en acuerdo con los fascistas italianos, el jefe de la Iglesia Católica los bendice, los alaba y los alienta, toda una muestra de su carácter. En el momento actual el fascismo formando parte de amplias áreas del poder sigue presionando para mantener el miedo y la injusticia, el miedo siempre lo han empleado como alimento de la desmovilización social, en relación con este propósito los autores recuerdan el caso del juez Garzón, que a pesar de ser un personaje tan discutido entre los defensores de la Memoria Democrática, los fascistas han buscado perseguir a través suyo cualquier iniciativa de recuperar la sociedad republicana de justicia e igualdad.
Hasta aquí una pequeña muestra del tesoro histórico para la memoria democrática que guarda el libro. Léanlo, difúndanlo, coméntenlo, su contribución será siempre reconocida como una ayuda inestimable a la Memoria Democrática, con todo lo que ella proyecta.
Título: La obra del miedo.
Autores: Gutmaro Gómez Bravo, y, Jorge Marco. Prólogo: Julio Aróstegui.
Editorial: Península.

domingo, 17 de julio de 2011

FOTOS DE JUNIO....







El maíz está 3 veces más grandes. La foto anda atrasada por culpa de un virus informático (gracias primo rubén!!)....mañana serán actualizadas.

lunes, 11 de julio de 2011

jueves, 7 de julio de 2011

Aphex Twin - On




Posdata: " el video de Rubber Johnny, donde Aphex Twin tiene mucho de culpa,  es muy recomendable ,además de éste....."


…en el más verde de los valles que habitan
ángeles benéficos…..erguíase un palacio lleno de
Majestad y hermosura……dominio del rey pensamiento……
…..allí se alzaba.
…..y nunca un diablillo batió sus alas sobre cosa tan bella…..
…..la canción que cantaban las sirenas….
……lo que le hace la primavera a los cerezos….
O el nombre que adoptó Aquiles cuando se escondió entre las mujeres……
Todo esto resulta enigmático.

(El Hechizo de viento del Tiempo…)